viernes, 11 de abril de 2008

PRIMER RUGIDO

Si las verdaderas Adelitas vivieran, ya hubieran puesto en su lugar a las “usurpadoras” que según defienden al país. Sí, me refiero a las “chicas del Peje”, las que en las últimas horas han desquiciado el tráfico en la ciudad de México. Bajo el argumento de que están defendiendo el petróleo, han colocado campamentos en las cercanías del Senado de la República y la Cámara de Diputados. Impiden el paso peatonal, y si alguien les reclama de inmediato se ponen al tiro, pero como no, si cuentan con el apoyo de grupos de vándalos de la Universidad y del interior del PRD.
Las Adelitas, las de la revolución, defendieron la patria acompañando a sus hombres, ellos iban a caballo y las mujeres a pie. En ocasiones no tenían nada que comer y traían colgados a la espalda con un reboso a sus pequeños, pero cuando era necesaria su participación, soltaban al chilpayate y se quitaban el reboso, entonces se veían las carrilleras donde llevaban las balas que cambiaban por su vida, y todo para que, para que los mexicanos fueran libres. Entonces hay diferencia entre las verdaderas Adelitas y las “usurpadoras”.
Estas adelas del siglo XXI, comen a sus horas, duermen en colchonetas y también, reciben un pago, no hacen la “defensa del petróleo” de a grapa, no, es a cambio de dinero o de seguir conservando su puesto de “aviadoras” en alguna dependencia de gobierno o una delegación; que lástima da que algunas son mujeres de la tercera edad que se encuentran apoyando al Peje voluntariamente a huevo. Ya saben, la clásica advertencia, sino apoyas, quedas fuera de los programas sociales que tiene a su cargo el gobierno del Distrito Federal.
La coordinadora de este grupo, o la que en determinado momento pone las reglas, es nada más ni nada menos que Claudia Sheimbaum, la es secretaría del Medio Ambiente de la administración de Andrés Manuel López Obrador, cuando éste fungió o fingió ser jefe de gobierno, porque en realidad su único fin era alcanzar su sueño de ser Presidente de México, que bueno que Dios no endereza jorobados, porque sino, el país estuviera padeciendo lo mismo que Venezuela, pero afortunadamente existe la democracia.


EL RUGIDO DEL LEON
Una verdadera bomba de tiempo puede estallar en La Merced. Dirigentes de comerciantes ambulantes se están uniendo para sacar a la luz pública las relaciones intramuros que mantiene el jefe delegacional, Julio César Moreno con las líderes Guadalupe Duarte y Rosa Fierro, mujeres del mal hablar que lograron conseguir –más bien fue gracias a los favores otorgados a Moreno- unas plazas de avioneta, de aviador, de huevos duros, que pal caso es lo mismo, pero las tienen, pero parece que dentro de poco terminará su reinado porque hasta la cabeza de Julio César podría rodar por la explanada del edificio de la demarcación.
Pero no sólo en ese territorio se busca que renuncie el jefe delegacional, en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, diputados locales de Acción Nacional están armando un buen expediente de denuncias, con las que buscarán se realice una auditoria a la administración delegacional. Algo ha de haber oculto que hasta los panuchos quieren, pretenden, o lo harán, que se investigue en que se ha utilizado el dinero de los habitantes de esta demarcación, gente que padece la delincuencia, venta de drogas al menudeo, y sobre todo, el desprecio de su gobernante, que a más de un año busca tener un “hueso” dentro de la polaca.
Sin embargo, puede ser que sus días estén contados; tic, tac, tic, tac y de llevarse a cabo la “fiestecita” que le preparan comerciantes informales de la zona de La Merced, su brillante cabeza, él sabe porqué, claro por su inteligencia estará en juego dentro de la Asamblea Legislativa, donde, al igual que en la demarcación, no cujenta con el apoyo de todos, porque nadie puede soportar que sigan los delitos a la alza, menos, cuando en días pasados un pequeño de 11 años de edad fue ultimado en las afueras de su hogar, crimen que hasta el momento sigue en total impunidad, pero ahí queda.